Conociendo la UNC: Manzana de las Luces

La manzana jesuítica, icono de la capital cordobesa, tiene un largo pasado de historias y reformas. ¿Cómo llegó a ser lo que conocemos actualmente? Aquí, un poco de su historia.

Las ordenes jesuíticas que se instauraron dentro del país, y especialmente de la provincia, formaron importantes sistemas culturales y económicos que influyeron en la configuración histórica de cada localidad.

El primer destino de la manzana era convertirse en un convento de monjas, o un recogimiento de doncellas. A pesar de esto, fue adjudicada por el Cabildo a los padres de la Compañía de Jesús en 1599. Posteriormente, manifestaron su intención de radicarse en el lugar y se le entregaron a la Orden las tierras que actualmente están delimitadas por la calle Caseros, la peatonal Obispo Trejo, la calle Duarte Quirós y la avenida Vélez Sársfield.

En 1608 finalizó la construcción de la Iglesia de la Compañía de Jesús, aunque un tiempo después fue notorio Conociendo más sobre la UNC-UNC-30Mar16-02que el espacio sería insuficiente. Por esa razón entre 1645 y 1654 se comenzó a erguir el templo que conocemos actualmente.

En 1613 los jesuitas continuaron ampliando sus posesiones, recibiendo en donación dos nuevas parcelas. Con el paso del tiempo fue mutando la imagen de la manzana, y actualmente quedan sobre calle Obispo Trejo los rastros originarios de lo que fue esta histórica propiedad de los jesuitas.

Para poder desarrollar la acción cultural que tenían en mente, los jesuitas debieron levantar rápidamente locales donde se pudiera albergar, entre otros, al Colegio Máximo. La Universidad quedaba contigua al templo, donde hasta el día de hoy se encuentra el antiguo Rectorado, Biblioteca Mayor y algunas dependencias de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.  A continuación, y en la esquina con Duarte Quirós,  tiene su sede el Colegio Nacional de Monserrat.

La imagen actual de este conjunto de construcciones de distintas épocas es considerada ecléctica y con valores disímiles. La volumetría de la iglesia y la fachada del Colegio de Monserrat son los ejemplos de mayor atracción y significación, mientras que como imagen ambiental, la calle Caseros ofrece una extraordinaria vista de los volúmenes pétreos de esa preciada construcción que es la Iglesia de la Compañía. La calle Obispo Trejo, actualmente establecida como sector peatonal, ofrece un particular paisaje urbano caracterizado por el movimiento que le transmiten los jóvenes universitarios que por allí circulan a lo largo de todo el día.


01 de abril de 2016Volver a las Novedades >