En expansión: el significado del DLE según Marianela Rubino

El Diplomado significó para mí, un camino, un proceso, un descubrir. Fueron innumerables las herramientas que adquirí. Me ayudó a ver mi profesión desde un lado enteramente humano, entender que no existen dos caras de una moneda, que existen millones y todas pueden ser válidas cuando hablamos de seres humanos.  Además me enseñó a aprender, y no solo de los profesores (habilitados para enseñar), también aprendí de cada clase, de cada actividad, de mis compañeros, de mis errores en medio del cursado, de los días en los que llegaba tarde, de los días que llevábamos comida para compartir, de los días que iba sin ganas por el cansancio de la semana… En síntesis aprendí a aprender de todo y todos.

Las cosas que pude profundizar más fueron: los modelos mentales, el pensamiento crítico y el autoconocimiento.

Los temas que más me gustaron fueron P.N.L., Ontología del Lenguaje y Negociación; ya que a estas clases, a sus herramientas, a sus dinámicas, etc. las atesoro para mi profesión, para ponerlas en práctica.

Me llamó mucho la atención el trabajo en equipo de los profesores, cómo todos seguían un mismo lineamiento y, aun con sus diferencias lógicas y enriquecedoras, hicieron de la meditación un medio para dar inicio a los encuentros. Me sorprendió además el grupo humano de compañeros que conformamos, la conexión que empezamos a tener al transcurrir los meses y el hablar en un mismo lenguaje. Siento que los trabajos prácticos fueron una excelente metodología para bajar todo lo que veíamos en las clases. Trabajar en equipos  contribuyó al autoconocimiento, a aprender del otro, a conocernos más y a negociar constantemente.

Como dije al inicio, fue un proceso, un viaje de ida y sin regreso que inició en abril del 2017 pero que continúa en estos días y espero, dure toda mi vida.


16 de febrero de 2018Volver a las Novedades >