La energía solar transmitida desde un panel en el espacio a la Tierra podría ser el futuro

La sigla SBSP “Space-Based Solar Power”, o “energía solar basada en el espacio”, es una etiqueta descriptiva que deja poco a la imaginación. La SBSP plantea básicamente aprovechar la energía solar de una forma algo distinta a la que estamos habituados.

La energía la captarían enormes satélites en órbita geoestacionaria, que se encargarían de recibirla durante 24 horas al día los siete días de la semana para luego convertirla en microondas de baja densidad que se transmitirían a estaciones receptoras situadas en la Tierra.

La idea es tan ambiciosa como compleja y requiere aún de estudios y desarrollo tecnológico, pero hasta la fecha más que obstáculos técnicos los análisis previos han notado “desafíos prohibitivos” que complican que la SBSP resulte económicamente viable. 

La luz solar es diez veces más intensa en la parte superior de la atmósfera que en la superficie de la Tierra, motivo por el cual hay que aprovechar para capturar la energía lo más arriba posible.

Uno de los desafíos que reconoce la propia agencia es que, los satélites y antenas receptoras (rectenas) tendrían que ser enormes, lo que implica a su vez que tendríamos que ser capaces de fabricar y ensamblar grandes estructuras en el espacio.

También se necesitaría estudiar mejor los efectos de las microondas de baja potencia, su compatibilidad con el resto de satélites y aeronaves o incluso definir el marco regulatorio. Para avanzar en ese camino, la agencia europea ha lanzado la iniciativa SOLARIS, que tiene un carácter preparatorio y busca allanar el camino para la toma de decisiones. 

“A diferencia de las plantas de energía solar terrestre, SBSP proporcionará energía continua, estable y de carba base (no intermitente) a una red eléctrica similar a las plantas de energía nuclear, hidroeléctrica, de carbón y gas”, argumenta la agencia, que recalca que las plantas de SBSP completarán las de paneles tradicionales y pueden desplegarse tanto por tierra como por el mar.

La agencia reivindica el potencial de la propuesta y que los esfuerzos volcados en Solaris en aspectos como la fabricación, ensamblaje en órbita o eficiencia fotovoltaica pueden tener otras aplicaciones. 

Los pasos que ha dado Solaris.

El objetivo sería preparar el terreno para una posible decisión en 2025 sobre un programa de desarrollo completo, estableciendo la viabilidad técnica, política y programática, reconoce la agencia. Y lo cierto es que pasos se han dado en esa dirección. Si bien aun están lejos de despejar las dudas, lo importante es que se avance sobre el tema, para en un futuro no muy lejano se tome una decisión al respecto.

Durante la X-Works Innovation Factory de Airbus, evento celebrado en Múnich a finales de septiembre, la corporación aeroespacial, embarcada en el proyecto, hizo un pequeño experimento a pequeña escala: demostró cómo pueden usarse microondas para transmitir energía a una distancia de 36 metros e iluminar una ciudad en miniatura. El ensayo aspiraba a mostrar la viabilidad de transmitir la energía entre dos puntos que emulaban el “Espacio” y la “Tierra”.

“Hemos probado con éxito los componentes clave de un futuro sistema de energía solar basado en el espacio a pequeña escala por primera vez; estamos listos para llevar Power Beaming al siguiente nivel”, destaca Airbus, que explica cómo durante la demostración incluso se empleó la energía para la producción de hidrógeno verde. 

La multinacional aporta también algunas pistas sobre el calado del despliegue final, como que si quieren alcanzar la potencia de una planta nuclear los satélites tendrían que medir unos dos kilómetros de ancho.

La agencia europea no es la única que ha pensado en las posibilidades de la SBSP. La agencia espacial japonesa o incluso la NASA han explorado un camino similar. En primavera SpaceNews aseguraba de hecho que el organismo había decidido replantearse la viabilidad de la energía solar basada en el espacio. El objetivo de la ESA pasa ahora, reconoce, por aportar claves para que se pueda tomar una “decisión informada” sobre su futuro.

Un solo satélite de energía solar generaría alrededor de 2 GW de energía, equivalente a una central nuclear convencional, capaz de alimentar a más de un millón de hogares.

Se necesitaría ensamblar cientos de piezas en el espacio para crear una gran estación solar en el espacio. Una de las propuestas es instalar la capacidad industrial en la Luna para construir satélites de energía solar desde allí, para evitar el coste de lanzar cohetes constantemente para enviar piezas. Se está incluso analizando la posibilidad de crear un elevador espacial lunar, un cable de 100 000-200 000 km que se extendería desde la superficie de la Luna hacia la Tierra para enviar material.

Debido a su magnitud, por sus amplias matrices con paneles solares, una estación lo suficientemente potente sería visible como una estrella en el cielo nocturno.

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